La aplicación del proyecto de ley que busca regular el contenido que redes sociales muestran a niños, niñas y adolescentes es poco viable si Chile actúa por sí solo, ya que estas plataformas son administradas desde el extranjero. Experto en redes sociales advierte que regular los algoritmos solo sería efectivo mediante cooperación entre países. La iniciativa, actualmente en el Senado, propone medidas como verificación de edad, prohibición de métodos de permanencia y de contenidos adictivos para menores de edad.
El Senador Kenneth Pugh, uno de los autores del proyecto, señala que “Chile no va a poder tener el tamaño necesario para influir en las grandes plataformas internacionales, pero cuando una coalición de países se pone de acuerdo, esto es factible”. Destaca que la ley busca proteger a los menores de los efectos adictivos de las redes sociales, sobre todo a niños desde los 8 años. Pugh también resalta la importancia de que esta normativa cuente con mecanismos de inteligencia artificial que garanticen su cumplimiento y eviten que la iniciativa quede en “letra muerta”.
La propuesta legislativa fue impulsada por un grupo de Senadores y fue ingresada al Senado el 19 de junio de 2025. Actualmente, se encuentra en su primer trámite constitucional. Según el Senador Kenneth Pugh, “La principal motivación para presentar este proyecto es proteger a los menores de edad de los efectos adictivos que generan hoy los sistemas de redes sociales”.
El proyecto busca enfrentar problemáticas como el deterioro de la salud mental, la exposición a contenidos violentos y la dificultad de los padres para supervisar el uso de estas plataformas. Entre sus medidas, contempla la prohibición del acceso a redes sociales para menores de 14 años, el requerimiento de consentimiento parental entre los 14 y 17 años, la restricción del envío de notificaciones entre las 21:00 y las 7:00 horas, la eliminación de contenido adictivo y de métodos que incentiven la permanencia, así como la obligación de informar a los padres sobre el tiempo de conexión.
Mirada desde las redes sociales
La implementación de una ley con estas características enfrenta importantes desafíos técnicos. Desde la perspectiva del experto en redes sociales y académico de DUOC UC, Miguel Bofi, la escala global de estas plataformas dificulta que realicen modificaciones significativas por exigencias de un solo país. Por ello, Bofi destaca la importancia de una coordinación internacional para que las regulaciones sean efectivas: “Funciona mucho mejor cuando hay una coordinación a través de un conglomerado de países que buscan alinearse en eso y creo que es un poco lo que está pasando (…) yo creo que en algún momento va a estar ese acuerdo transversal mundial que va a permitir que estos cambios pasen”.
El docente enfatiza que la prohibición por sí sola no es una solución efectiva, ya que “se puede prohibir, pero siempre van a encontrar formas de vulnerarlo”. Para él, la clave está en incorporar la educación sobre el uso responsable de estas plataformas desde la infancia, incluyendo esta formación en el currículum escolar, tal como se hizo con campañas sobre tabaco o consumo de azúcar. Además, insiste en que las medidas regulatorias deben surgir de acuerdos internacionales.
En definitiva, la viabilidad real de esta ley depende no solo de su diseño, sino también de la capacidad de Chile para sumarse a esfuerzos globales que presionen a las plataformas digitales a cambiar sus algoritmos y prácticas para todos los usuarios, no solo para uno o pocos países. Sin una cooperación internacional y un enfoque educativo, las medidas corren el riesgo de ser insuficientes frente a la complejidad y escala de las redes sociales, lo que pone en duda su efectividad y alcance a largo plazo.











