La geometría que emerge como centro de cultura en Arauco

El Centro Cultural Arauco, refugio de la brisa marina en la icónica esquina de la ciudad, se transforma en un cálido escenario cada vez que abre sus puertas a encuentros intergeneracionales transformando el espacio en un vibrante ambiente lleno de vida y arte para la comunidad
Centro Cultural de Arauco (@elton_léniz)

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La brisa fría de la tarde araucana durante el mes de octubre se colaba por las calles de la comuna costera, en uno de esos días que la ciudad luce recogida y silenciosa luego de las siete de la tarde ya que todos deciden refugiarse en sus hogares. Pero al llegar a la esquina Carlos Condell, el Centro Cultural Arauco, edificio que en las mañanas demuestra quietud, florecía bajo la iluminación suave de su fachada de madera geométrica al acercase la hora del espectáculo.  

En su interior se celebraba el reciente “Festival Internacional Arpas al Fin del Mundo 2025”, que reunió a adultos mayores quienes llegaban tomados del brazo de sus hijos y nietos a llenar las butacas de la sala principal para presenciar el arte de este instrumento interpretado por músicos de diferentes partes del mundo, transformando el recinto en un punto de reunión intergeneracional actuando como refugio de la brisa marina a tan solo cuadras de la playa de la ciudad. “Este lugar es único en Arauco” comentó Gerardo Pinto de cincuenta y cuatro años quien asistió junto a su madre e hijos luego de enterarse por el Facebook del recinto de la actividad.  

No era la primera vez que Gerardo asistía al lugar. Había ido antes a presenciar obras de teatro y muestras de academias de baile en su mayoría gratuitas y de libre acceso a la comunidad, lo que él es un excelente panorama para cada fin de semana, sobre todo para su madre que es de la tercera edad y busca constantemente actividades para hacer y mantenerse activa.  

La arquitectura como puente de encuentro 

El diseño del Centro es un puente entre la modernidad y la memoria. Según detalla su administrador, Rodrigo Jara, este edificio no es solo una obra arquitectónica, sino una infraestructura cuya historia refleja su relación con la comunidad. Tras la demolición del Teatro Luis Jury Jury por el terremoto de 2010, el centro se levantó en 2015 gracias a un convenio inicial entre Empresas Arauco y la municipalidad, comenzando con una administración dual. Hoy, la gestión depende en su totalidad de esta última y una corporación dirigida por el alcalde Mauricio Alarcón, la cual se encarga de destinar los recursos necesarios para llevar a cabo las diferentes actividades. 

El teatro en su planta baja cuenta con butacas retractiles para acoger a 250 personas, varas motorizadas para ofrecer un acceso universal al público, un puente de luces que recorre toda la sala iluminando cada asiento y un balcón para recibir a más personas si el evento lo requiere. En la planta superior, que tiene vista hacia el patio interior, se encuentran la Biblioteca Municipal que filtra la luz del atardecer hacia sus libros gracias a la celosía que cubre su fachada orientada hacia el cerro Colo Colo.  

Para los trabajadores del lugar el objetivo principal del recinto es atraer todas las noticas culturales para la comuna. Esto se ha logrado gracias a la parrilla programática anual gestionada por la oficina de cultura, que trabaja con el arte y cultura a nivel nacional, lo que incluye obras musicales y artísticas a nivel local o país como también solicitudes para realizar galas o talleres abiertos a la comunidad, entregando así herramientas y acceso cultural directo a los habitantes de Arauco. 

Para Don Gerardo esto significa mucho ya que el hecho de no tener que viajar a Concepción u otras ciudades cercanas para asistir a eventos culturales y presenciar el arte de artistas no solo locales, sino que internacionales, y que la municipalidad sea quien los auspicie, es un agrado y privilegio que hay que aprovechar como vecinos, acudiendo a estas instancias más aún si son abiertas a la comuna. 

Durante la presentación del artista local Martín Flores, quién fue recibido con una ovación, cerró su acto con “La jardinera” de Violeta Parra. El sentimiento de cercanía y hogar se solidificó. El público marcaba el compás con las palmas de forma espontánea e incluso se oía a personas seguir la canción con sus voces. El Centro Cultural de Arauco, a pesar del frío del exterior albergó tras sus puertas el abrigo de las cuerdas, la música y el arte la tarde de un viernes, recordando que la cultura es la conexión más fuerte dentro de una comunidad. 

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